La Revolución Francesa es la transformación total de un sistema. Implica el fin del Antiguo Régimen. Es un cambio completo de mentalidad en la concepción de un país y de una sociedad. El año 1789 es un punto sin retorno, donde se derrumba un sistema ya anacrónico, y se abre paso una sociedad con un nuevo esquema filosófico, político, económico, cultural y legislativo.

LA LEGISLACION DE LA REVOLUCION FRANCESA

Nunca se hubiera podido reformar toda una legislación sin una revolución de nuevas ideas, y una nueva filosofía del derecho.

Dos corrientes antagónicas pugnaban por imponerse en la segunda mitad del siglo XVIII: la filosofía del Derecho Natural, derivada del Humanismo del inglés Hobbes y seguida en Francia por Turgot, y Rousseau, en su Discours sur l'inégalité. Y la de los empíricos, como Voltaire y Montesquieu. Es el principio del individualismo, el ideal de Justicia concebido por la Razón. Ambas corrientes, al sustentar que hay derechos en el hombre que son esenciales, como la libertad, la igualdad y la propiedad, se oponían rotundamente al sistema monárquico absolutista, basado en un derecho divino, el cual le había sido otorgado al príncipe soberano por Dios y enfrentarlo era un sacrilegio y un pecado mortal. Los defensores del derecho natural sostenían que el hombre, en su estado puro y primitivo, gozaba de todos los derechos y de todas las libertades en forma natural, como del sol y del aire. Los empíricos, en cambio, decían que no había nada de natural en esos derechos, sino que eran producto de convenciones sociales. Pero al existir, el Estado debía defenderlos y protegerlos. El derecho es creado por la sociedad. Por una convención y un acuerdo, el hecho se transforma en Derecho. Libertad, igualdad y propiedad no son derechos naturales sino sociales. Primitivamente imperaba el derecho de la fuerza, y hoy el de la Justicia. "Como la fuerza de las cosas tiende siempre a destruir la igualdad, la legislación debe contribuir a mantenerla". Al no provenir de ningún orden divino, el derecho debe ser regulado por un orden civil: esta filosofía propone una sociedad laica, dejando a la religión sólo para los temas espirituales. Toda esta corriente filosófica se impone con mucha fuerza, y da origen en 1776 a la Declaración de los Derechos del Hombre en la independencia de los Estados Unidos. El hecho se transforma en derecho, y los revolucionarios franceses de 1789 están convencidos de la fuerza de las nuevas ideas

La aplicación de los ideales de Justicia e Igualdad para todos los ciudadanos exige una legislación uniforme y común para toda la Nación. Este justamente era el proyecto de la Asamblea Constituyente de 1791.

En 1789 se proclama La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en Francia, y en 1791 se dicta una nueva Constitución, que establece una monarquía parlamentaria. Se eliminan los 3 órdenes sociales y se reorganiza la sociedad. Los revolucionarios estaban logrando en un año lo que los reyes no habían conseguido en varios siglos. Sin embargo, al comenzar a trabajar sobre el proyecto del Código Civil, en 1793, ya con la República proclamada, la tarea no fue fácil: los representantes de las provincias del Sur, regidas por el Derecho Escrito o Derecho Romano, no querían ceder a la unificación, sino conservar sus códigos regionales. Especialmente los de Languedoc y Bearn. La única concesión que hacían era que su legislación romana se adoptara como derecho común de toda Francia. Los representantes de Paris y las provincias del Norte estaban dispuestos a derogar su derecho de costumbres, pero no aceptaban la proposición de regir a todo el país por las leyes del sur. Entonces se propone votar el reparto igualitario de las sucesiones, punto que afectaba a las bases del derecho escrito del sur, donde siempre se mantuvieron los derechos de sucesión del primogénito varón y la dote voluntaria a las mujeres, o la herencia sólo para el hijo mayor (varón o mujer), dependiendo de la región. Al perder la votación, los representantes del sur pierden su primera contienda electoral. Su sistema de leyes estaba fuera de sintonía con la nueva filosofía del derecho.

El principal y más grave problema de Francia era el arcaico sistema de dominio de tierras señoriales. Los revolucionarios deberían solucionar este tema antes de redactar una legislación civil.

El principal reclamo del pueblo francés, lo que ahogaba sin poder progresar al 98% de la nación, era una necesidad de reforma del sistema de tierras de feudos señoriales. Los nobles y señores, y la Iglesia, eran dueños de inmensos territorios, bosques enteros, valles, lagos, praderas. Dentro de esos territorios vivía la gente común, que usufructuaban en carácter de "propiedad" (que no era propiedad absoluta), y cultivaban la tierra. Pagaban montañas de impuestos, sólo sobrevivían penosamente. Estaban llenos de limitaciones. No podían librarse, por ejemplo, de las perdices, que les comían los cultivos, pues los señores las reservaban para su caza. Cuando morían, en lugar de a sus hijos, la tierra volvía al señor del feudo. El sistema era asfixiante, estaba paralizando al país, en el principio de la era de la Revolución Industrial, y no se podía atender una legislación sin solucionar esto primero. En Agosto de 1789 se comienzan a eliminar los primeros impuestos feudales, y en 1793 estarán totalmente eliminados. En el mismo año se eliminan todos los privilegios señoriales y del clero. En Noviembre de 1789 todos las tierras de la Iglesia son confiscadas y pasan a poder del Estado, quien las lotea y las comienza a vender. Pero simultáneamente tienen que reorganizar todo el país: las comunidades rurales y las parroquias, se transforman en Comunas. Las provincias en Departamentos. Tenían que trasladar todos los registros civiles en poder de la Iglesia a los departamentos y comunas. La tarea es inmensa, y los derechos de los campesinos son motivos de largas discusiones en las sesiones de las Asambleas y no se satisfacen totalmente. Esto crea nuevas revueltas populares y retrasa el camino de la legislación civil.

Todo el edificio jurídico de Francia fue construído por los primeros revolucionarios. El Código Civil se gestó en realidad, entre 1793 y 1796, 8 años antes de sancionarse el Código Napoleónico.

El primer proyecto de Código Civil presentado por Cambacérès en 1793 fue preparado por una Comisión Legislativa, delegada por la Convención Nacional, de 48 miembros divididos en 4 secciones de 12 miembros cada una. Fue una tarea gigantesca. Fue armar un edificio entero de leyes con todo lo que había disperso. Esta estructura de código fue lo que heredó Napoleón para hacer su famoso Código Napoleónico. Ya este primer proyecto estaba armado de acuerdo a la forma de los Institutos de Justiniano: dividido en 4 Libros: de las personas, de los bienes, de los contratos y de las acciones. Si bien la forma seguía el modelo tradicional, el contenido ya encerraba el espíritu filosófico de las nuevas ideas de la Revolución. Tiende a integrar completamente al individuo a su familia y a su sociedad. Prima el principio de igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, el respeto por la vida privada y el respeto por la propiedad individual. Estuvo redactado en un estilo simple y claro, como las mismas leyes de la naturaleza de los filósofos del Iluminismo.

La legislación civil de la Revolución Francesa fue mucho más audaz y avanzada que la del Código de Napoleón de 1804. Fue la verdadera legislación del futuro. La que hoy se impuso y está vigente.

Hubo dos etapas bien diferenciadas en los proyectos legislativos de la Revolución: de 1789 a 1795, y de 1795 a 1804.

En la primer etapa primaron las ideas filosóficas: el derecho natural, las libertades, el respeto al individuo. En este período estaba más a tono con la corriente legislativa el derecho de costumbres de París y el Norte de Francia, más flexible, y con leyes más igualitarias en la familia y en la propiedad. Se eliminó la patria potestad (del padre) y se reemplazó por la autoridad parental (de ambos cónyuges); se autorizó el casamiento de sacerdotes, y su divorcio; se autorizó el divorcio por mutuo consenso; se promulgó el derecho de repartir las sucesiones por igual entre todos los hijos varones y mujeres, se eliminó el consentimiento paterno para el matrimonio, se puso la mayoría de edad civil y matrimonial a los 21 años, se despenalizó el adulterio.

En el segundo período, en el que ya entra a tallar el Consulado y Napoleón Bonaparte, hay una vuelta hacia el derecho tradicional romano de las regiones del sur de Francia, y se le da más importancia al principio de autoridad. Se modifican algunas leyes del Código Civil: se vuelve a implementar la autoridad del padre de familia, la sumisión de la mujer y de los hijos, se vuelve a requerir el consentimiento paterno para el matrimonio, se modifica y restringe la ley de divorcio, etc. Pero finalmente, con el correr de los años, las primeras ideas de los revolucionarios, más liberales y progresistas, se van implementando a lo largo del siglo XIX y del XX. Si por un momento en la Historia triunfó la teoría jurídica conservadora y tradicional, poco a poco aquellos primeros intentos legislativos de los revolucionarios, audaces y sin miedo a destruir todo un esquema para cambiarlo por otro nuevo, se impusieron nuevamente. Fueron verdaderos visionarios.

Cronología de la Revolución Francesa - CONTINUA >>>>>>>

 

 

 

La Carmagnole, canto popular de la Revolución
Powered by Podbean.com