LA LEGISLACION FRANCESA EN EL ANCIEN RÉGIME (III)

(ASPECTOS DE LA VIDA SOCIAL)

Durante el Ancien Régime, la población de Francia osciló entre 20 millones de habitantes al principio del Siglo XVI y 28 millones a fines del Siglo XVIII. Era el país más poblado de Europa.

París tenía 650.000 habitantes, Lyon 150.000, Marseille y Bordeaux 110.000, Rouen 100.000, Nantes 80.000, Strasbourg 50.000 y Toulouse 50.000. Había muchas ciudades con 10.000 habitantes, y la mayoría tenía entre 2.000 a 5.000.

El 85% de la población vivía en áreas rurales, y el 15% en ciudades. Las ciudades eran las residencias de los propietarios rurales (nobles, eclesiásticos, burgueses ricos). En las zonas rurales vivía la "pequeña nobleza" y el resto del campesinado.

La economía de la sociedad francesa estaba basada esencialmente en los recursos agrícolas y la explotación rural.

Esto explica porqué la mayor masa de población vivía en el campo. Era una etapa previa a la Revolución Industrial, y toda la productividad, todos los capitales y los mayores ingresos provenían de la tierra. La mayor producción agrícola era los cereales, como el trigo, el maíz, la avena, la cebada, el centeno, etc. El comercio de la nación se movía casi en su totalidad con el intercambio de productos del agro: vinos, cereales, sal, alimentos en general, y telas. La principal industria era la textil, que le daba trabajo a más de 1 millón de personas. La metalúrgica estaba más dispersa y tenía mucho menor volúmen de producción; servía para fabricar armas de guerra y materiales de construcción para la industria naviera. La corriente filosófica del Iluminismo crea en la nobleza y el clero un interés por profundizar en la investigación agropecuaria; crean granjas experimentales y nuevos sistemas de cultivos. La industria produce, durante el Siglo XVIII, una expansión en la economía de un 60%. Sin embargo, había una fuerte tendencia al auto-consumo. Las vías de comunicación no facilitaban el intercambio regional: eran todas de tierra y anegadizas, y además, había que pagar un peaje señorial para transitarlas.

 

La tasa de nacimientos era elevadísima: 6 ó 7 por hogar. La tasa de mortalidad infantil eliminaba casi el 50% de los nacimientos. El promedio de duración de vida eran 55 años. La vejez comenzaba a los 40.

La alta mortalidad y el bajo promedio de duración de vida -desde el punto de vista de hoy, que es de 79 años en Francia-, se debían a la existencia de una medicina rudimentaria -sin vacunas ni antibióticos-, y con una cirujía basada mayormente en la práctica de "sangrías"-, que no podía solucionar las enfermedades sociales endémicas, como la viruela, la rubeola, la varicela, y las enfermedades pulmonares, como la tuberculosis. El mismo rey Luis XV murió de viruela, en 1774.También tenía su causa en la polución y contaminación de las aguas, que solían causar infecciones estomacales e intestinales; la mayoría, mortales. Una precaria alimentación y condiciones higiénicas deplorables contribuían a agravar el cuadro general. Las guerras causaban más estragos al volver los combatientes y expandir pestes entre la población que en el mismo frente de batalla. A fines del siglo XVIII la expansión industrial y la mayor oferta de trabajo generan una población más sana, mejor alimentada y con mejores defensas ante las enfermedades.

Las jerarquías sociales eran muy respetadas y determinaban los privilegios y obligaciones de cada uno.

La sociedad del Ancien Régime era una sociedad típicamente jerárquica: esta jerarquía provenía del nacimiento, o de la pertenencia a determinado orden social. En esta escala de valores, había más respeto por la estima, el honor y la dignidad de las clases sociales a las que pertenecían que por el nivel de ingresos de las personas.

El clero era la clase más importante por su función sagrada, dentro de una sociedad profundamente religiosa.

La nobleza de espada (noblesse d'épée), o aristocracia de origen medieval, estaba por encima de la noblesse de robe, o sea los ennoblecidos por decisión del Rey o por compra legal de títulos.

Dentro del Tercer Estado (el resto de la población) el primer nivel son los Oficiales de Justicia o los encargados de las finanzas (muchos de estos son los señores granjeros ricos dueños de tierras); luego vienen los negociantes, dentro de los cuales se sitúan los burgueses con mayor o menor fortuna; en la parte baja de la escala social, los obreros, la mano de obra laboral, dentro de la cual están en mejor nivel los artesanos y obreros especializados que trabajan en industrias. Estos estaban reunidos en corporaciones o asociaciones de oficios, que luchaban por sus reivindicaciones y defendían sus derechos. Más abajo de ellos, los trabajadores rurales, que son la mayoría. Varios millones de familias de campesinos, analfabetos, sin capitales, viven en condiciones de dependencia social absoluta: tanto económica, jurídica o cultural, y soportan las mayores cargas impositivas. Y en el último peldaño de la escala, y fuera del sector productivo, los mendigos y vagabundos.

La aplicación de la Justicia no era igual para todos: cuando eran condenados, los nobles eran decapitados, y los que no eran nobles, ahorcados.

Todo aquel que no era noble y vivía de sus bienes o de sus cargos, o de su trabajo, como artesanos o labradores, se llamaba "roturier" ( en inglés, los "commoners", los comunes). Un "roturier" era un burgués: no podía aspirar a cargos altos en las fuerzas armadas ni en el clero. Sin embargo, muchos roturiers eran "señores", propietarios directos de tierras. Había una aristocracia de roturiers millonarios, burgueses ricos que vivían como los nobles, pero sin todos sus privilegios. Eran los "burgueses gentilhombres", de Molière.

Era una sociedad con muy poca movilidad social; sólo podía darse lentamente, y a través de generaciones.

A diferencia de la sociedad inglesa, la francesa, como el resto de las europeas continentales, tenían valores muy rígidos con respecto a la pertenencia a clases u órdenes. El matrimonio entre distintos grupos sociales no era permitido por los padres de la clase superior, e incluso en el Siglo XVI la desobediencia al consentimiento paterno se castigó con severas penas judiciales. Un miembro de "Tercer Estado" podía acceder, sí, al clero, tomando los hábitos, pero de acuerdo a su procedencia social, sólo accedería al Bajo Clero (curas, párrocos, vicarios, etc.); nunca al Alto Clero, reservado para la nobleza. A través de un par de generaciones, un comerciante o industrial burgués, guardando ahorros y haciendo sacrificios, podía pensar en ir haciendo ascender a sus hijos y nietos hasta finalmente, si lograban llegar a la Administración Real, poder comprar un título de nobleza de acuerdo al cargo que desempeñara. Un noble arruinado económicamente tenía más importancia social siempre que un burgués afortunado y próspero.

La Intolerancia Religiosa - Continúa>>>>>